lunes, 14 de enero de 2013

Los inicios

 La idea de crear un taller de desarrollo personal me surgió un día cuando A vino a proponerme que escribiéramos juntos un libro sobre el Cuarto Camino.

Él y yo habíamos estado juntos en un grupo que, bajo la dirección de S, había trabajado duramente en el desarrollo personal bajo los presupuestos del Cuarto Camino, o más bien, del quinto camino, como le gustaba decir a S.

En este grupo habíamos descubierto nuestras capacidades individuales y nuestras capacidades de relacionarnos, pero sobretodo habíamos desmontado la falsedades ”científicas” que abundan en la cultura popular. Como por ejemplo:

La leche de vaca es necesaria porque nos aporta el calcio que necesitamos para los dientes, sobretodo para los niños.

Para tener una buena salud y ”estar fuertes” es imprescindible comer carne roja.

Si no comemos carne roja estaremos anémicos porque la hemoglobina no estará alta.

Las personas tienen que ser agradecidas y no olvidar nunca los favores que les hacen las otras personas.

Es necesario cultivar el hábito de la lectura, la personas que no leen no pueden ser sabias.

Es necesario triunfar en la vida para que los demás te respeten.

Ya habían pasado dos años desde que el grupo se había desintegrado y S había regresado a España. Una fracción de aquel grupo había seguido reuniéndose e intentaba seguir encontrando tareas que realizar y mundos por descubrir. Por ejemplo, pasamos el curso de energía universal de Dasira Narada impartido por el Dr. Su.

En este curso aprendimos más sobre los chakras de energía y sobre la sanación invocando la energía universal, pero a mí, sobre todo, me ayudó a desarrollar mi capacidad de percepción de las energías sutiles.

A tenia razón en pensar que ya era hora de comenzar a divulgar el conocimiento para poder avanzar nosotros en el desarrollo de nuestra conciencia. Esto se conoce en el Cuarto Camino como el Trabajo y este debe desarrollarse en tres líneas que deben llevarse simultáneamente:
El Trabajo sobre sí, es decir el que realizamos individualmente.
El Trabajo con los iguales, con las personas que comparten nuestro interés en el desarrollo personal.
El Trabajo para el Trabajo, para expandir el conocimiento.

Nosotros habíamos estado trabajando en las dos primeras líneas pero aún no habíamos hecho nada con respecto a la tercera.
A pesar de estar de acuerdo con él, la idea de escribir un libro me parecía presuntuosa, algo para lo cual aún no estábamos preparados. Después de todo, los que habían escrito libros sobre el Cuarto Camino eran Ouspenskii, Nicole, Collins, personas que habían estado directamente con Gurdjief. Decidí darme un tiempo para reflexionar sobre eso antes de contestar.

Mientras observaba en mi interior los sentimientos que la idea de escribir un libro me provocaba encontré que el sentimiento más frecuente era de vergüenza porque lo que más venia a mi mente eran las palabras de P, ”el conocimiento no está en los libros”.

P fue mi primer maestro de Cuarto Camino y es mi entrañable amigo hasta el día de hoy.

Esa frase suya me impactó fuertemente porque hasta ese momento yo había tenido una confianza absoluta en los libros. Desde que aprendí a leer a los 4 años de edad, los libros siempre habían sido mi refugio, mi defensa ante el mundo y mi fuente de alegría.

Para mi los libros contenían, no sólo la descripción de mundos maravillosos en los cuales me sumergía de niña, sino la respuesta a todas las interrogantes del universo.

Incluso en 1990 cuando mi mundo se vino abajo con el mal llamado Periodo Especial, que de especial sólo tuvo la agudización de las carencias  materiales que desde el principio de la Revolución habíamos experimentado, salvo un pequeño respiro durante los ´80 que catastróficamente terminó con la caída del campo socialista y el apoyo del CAME. Y lo que fue peor para mi, personalmente, el resquebrajamiento de mi confianza absoluta en la descripción del mundo dada por el Marxismo-Leninismo.

Habiendo sido criada dentro de una sociedad mayormente católica y, en mi caso particular, totalmente ajena a las creencias africanas tan arraigadas en la cultura popular cubana, el marxismo-leninismo me ofreció una descripción del mundo racional, alejada de la religiosa judeo-cristiana, en la que había comenzado a desconfiar después de haber asistido durante mi temprana adolescencia a un colegio católico de monjas dominicas.

No hay nada como un colegio de monjas para hacer tambalear la fe en un Dios bondadoso. Como no soy varón no se si sucede lo mismo con los colegios de curas.

En aquellos momentos del Período Especial todos hablaban de que la única oportunidad de sobrevivir era irse a vivir a EEUU. Yo había estudiado en colegios norteamericanos y en 1961 había decidido quedarme en mi país y vivir la Revolución. Me parecía imposible que 30 años más tarde yo me viera forzada por problemas económicos a revertir una decisión tomada a favor del ”ser” y no del ”tener”.

En esta ”noche del alma”, que desgraciadamente duró mucho más que una sola noche, fue cuando me enteré que mi antiguo profesor de ruso era también un maestro de Cuarto Camino, filosofía ésta con una descripción del mundo que, al conocerla. me sonó mucho más real que todas las que había conocido hasta entonces.

Inicialmente me dieron a leer un libro en el que estaban recogidas las ideas fundamentales, pero fueron las palabras de P de que el conocimiento real no es sólo intelectual y por ende, no puede ser recogido en un libro, las que más recordaba entonces.

Incluso, años más tarde lo vi abandonar al marcharse de Cuba, sin ninguna previsión con respecto a su destino final, la extensa biblioteca que poseía. Este gesto de total indiferencia por el paradero de sus libros me resulto incomprensible hasta mucho después.

Pero, divago y me alejo del tema. Es por todo esto que no me parecía que escribir un libro fuera la tarea que nos correspondiera emprender en ese momento y no sabía que hacer hasta que se me ocurrió la idea de diseñar un taller vivencial en el que pudiéramos divulgar lo que habíamos aprendido.

2 comentarios:

  1. Muy interesante, estamos felices de que el taller se este ofreciendo en nuestra ciudad.

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  2. Felicitaciones por esta iniciativa del blog, y nuestros mejores augurios para los talleres Alma en Cuba y ahora en Noruega. Un abrazo fraternal desde la Argentina!
    Gisella, en nombre del Instituto de Investigaciones Organoanalógicas

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